Cuando muchas personas piensan en la Costa Daurada, lo primero que les viene a la cabeza es Salou, las playas o PortAventura. Sin embargo, quienes realmente disfrutan de la gastronomía suelen tener otro destino marcado en el mapa: Cambrils, considerada por muchos la capital gastronómica de la Costa Daurada.
Mis primeros recuerdos del mar no son desde la playa, sino subido a la cubierta de una barca de pesca junto a mi abuelo. Era muy pequeño, pero hay imágenes que nunca desaparecen. Recuerdo una mañana en la que la red quedó atrapada en la hélice; sin pensarlo dos veces, mi padre y mis tíos se lanzaron al agua para desenredarla mientras yo observaba desde la cubierta sin comprender realmente el peligro.
Después de hablar del mar, de los pescadores y de las recetas que nacieron sobre las barcas, muchos podrían pensar que la cocina de Cambrils solo vive del Mediterráneo. Sin embargo, no es verdad: si el mar pone el pescado, la huerta pone el alma.
Después de hablar del puerto, de los pescadores y del mar, muchos podrían pensar que las grandes recetas de Cambrils nacieron en las cocinas de nuestros restaurantes. La realidad es muy distinta: nuestra cocina nació muchos años antes. Nacida sobre la cubierta de una barca de pesca, un grupo de hombres no intentaba crear platos para impresionar a nadie; solo necesitaban alimentarse para seguir trabajando.
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